Ciego

Solo podías ver el inferno en la Tierra. Llegaste a desear el caos. Habías aprendido a vivir entre destrucción y olvidaste la belleza del mundo que te rodeaba.

Decidiste dejar de sentir la lluvia caer para sentir solo agua contaminada mojándote. Decidiste dejar de escuchar las canciones que antes te inspiraban y solo oías ecos de melodías inacabadas y uniformes.

Cerraste con llave la puerta a tu corazón y la tiraste al vacío. No querías experimentar ningún sentimiento por miedo a que te lastimaran. Pensabas que tus heridas nunca cicatrizarían. Quizás debiste dejar que alguien te las curara pero te daba pánico volver a sufrir.

Querías sentir sus caricias y pasar la eternidad dentro de ella pero fuiste un cobarde y huiste. Nunca llegarías a saber lo que era la pasión ni el amor verdadero.

Alejaste a todos los que intentaban salvarte del perpetuo y profundo hundimiento en el que te encontrabas. Pensaste que los protegías pero solo te protegías a ti mismo.

Cada vez que llorabas en la soledad de tu habitación, tu sonrisa se fue haciendo más pequeña, más falsa y más oscura. Te quedaste en el fondo cuando debiste mirar a tu alrededor.

No viste todo el fulgor que te rodeaba. Las llamas te atraían y te producían ese deseo que le faltaba a tu vida pero no quisiste quemarte. Se apagaron cuando te fuiste.

Decidiste cerrar completamente tus ojos cuando un haz de luz se filtraba entre tus parpados y así fue como te quedaste ciego.

Ya es demasiado tarde, te has ido sin descubrir lo que de verdad importaba. Te has ido porque no soportabas tanta oscuridad. Eras un ciego en un mundo de luz.

211

 

Anuncios

Vida

– Pareces necesitar algo – dijo Destino despertando mi parte consciente.
Necesito vivir.
– ¿Cómo es eso de vivir? – me preguntó intrigado.
– Antes te hubiera dicho que el truco está en mantenerse respirando pero ahora no estoy tan segura. Vives cuando haces lo que deseas cuando lo deseas, cuando persigues tus sueños a pesar de que se te escapen de las manos continuamente, cuando experimentas momentos e instantes de felicidad en los que solo importa el momento que estás viviendo y todo lo demás es algo secundario. También vives cuando te rompen el corazón, cuando tienes miedo o te decepcionan. Creo que vivir es sentir, porque por mucho que duela es mejor sentir algo que no sentir nada.
– Parece que este viaje nos está enseñando mucho a los dos – dijo Destino mirándome de forma intensa. No esperaba mi respuesta.
– Este viaje es una tortura detrás de otra, digas lo que digas. Aprender ya no me sirve de nada. Ojalá hubiera sabido entonces todo lo que sé ahora.
– Nunca es tarde para aprender.
– Excepto cuando has muerto – respondí apartando la mirada. Destino sostuvo mi cara tiernamente con sus manos y fue nuestra perdición. Me besó hasta quedarnos sin respiración y, finalmente, contestó:
– Sigue sin ser tarde.

Libertad

Rendición

Me caí y no volví a levantarme. Supongo que estaba más cómoda en ese fondo oscuro e infinito en el que me encontraba que en la superficie donde todo era brillante y abrumador. El problema es que, al final, la realidad se impone, te eleva y te deja caer sin ningún miramiento. De vez en cuando tenemos que vivir entre brillantes mentiras y abrumadoras verdades.

Siempre quise ser una persona fuerte pero ni lo fui ni lo seré, quizás me faltaron los motivos, quizás me faltaron empujones o es que, simplemente, nací para caer. Mi vida se reducía a esperar en el fondo sin dejar que nadie iluminara lo más mínimo ese oscuro lugar de mi ser en el que vivía. Dejé que me alcanzara un haz de luz y ahora sobrevivo con las consecuencias.  No me malinterpretéis, fui feliz, no siempre, pero ¿quién puede vivir feliz eternamente? O, mejor, ¿quién quiere ser feliz toda su vida?

 

8e237bc992274fd57d58e3d395fd46b1