Nada

Comenzamos siendo nada. El hielo fue lo primero que conocimos pero la complicidad entre nosotros hizo que se derritiera poco a poco hasta que ardimos juntos. Yo me sentía viva, sabía que no volvería a conocer el frío si estaba a su lado. Todo era demasiado intenso, demasiado cálido. La pasión se tornó fuego y nos quemamos. Estábamos en completa sincronía el uno con el otro. Yo era suya y él era mío. Sabíamos que no era para siempre y decidimos vivir el momento. Para nosotros todo lo que importaba era el ahora.

Quizás todo fue una mera ilusión porque el fuego resulto ser efímero. Tal y como vino, se fue. De la forma más agridulce nos fuimos congelando poco a poco. Otra vez hielo. Otra vez nada.

Sin él, vuelvo a sentir la desesperanza y el vacío de antaño. Y es que no me dio ninguna explicación, congeló mi corazón y se marchó.

nada

Olvido

“Tienes la respuesta en lo más profundo de tu mente. Conscientemente, la has olvidado. Esa es la forma en la que la mente humana funciona. Siempre que algo es demasiado desagradable, demasiado vergonzoso  o difícil de entender, lo rechazamos. Lo borramos de nuestros recuerdos pero la respuesta está siempre ahí”.

El dolor que te aferra y el miedo que te ata liberan vida en mí.

En nuestra mutua vergüenza escondemos nuestros ojos para cegarlos de la verdad y así encontrar un camino hacia quienes somos.

Por favor, no te asustes cuando la oscuridad se desvanezca, el amanecer romperá el silencio gritando en nuestros corazones.

Mi amor por ti sigue creciendo. Esto lo hago por ti. Antes de tratar de luchar contra la verdad en mi tiempo final.

“Se supone que estamos aquí para intentarlo y ser reales. Me siento sola cuando no estamos juntos y eso es real”

Acostada a tu lado, escuchándote respirar. La vida que fluye dentro de ti arde en mi interior.

Sostenme y hablame del amor sin ningún sonido. Dime que sobrevivirás a esto y yo moriré por ti.

No me apartes de ti, di que estarás conmigo porque sé que no puedo soportar todo esto sola.

Aunque luches no se irá, aunque lo esperes no se alejará, aunque grites no se desvanecerá.

“Pero la respuesta siempre ha estado ahí, nada es nunca realmente olvidado”

(Evanescence – Understanding)

Perdida

De repente, me encontré en un mundo al que no pertenecía, sentí la soledad más que nunca y quise llorar pero mis lágrimas decidieron quedarse en otro mundo.

Me sentí perdida, pero no de la misma forma en la que uno se siente cuando te pierdes en una ciudad grande, no, me sentí perdida de verdad. Es una sensación que nunca antes había experimentado y lo más extraño es que me gustó.

Cuando fui consciente de seguir teniendo piernas me puse a caminar por lo que parecía ser una playa. La única luz que iluminaba aquel paisaje procedía del horizonte en el que el mar se perdía en el vacío. Todo en aquel lugar parecía ser inmenso y efímero.

En cada paso que daba, iba recordando más intensamente lo que me llevó a despertar en ese extraño mundo: mi muerte. Ni siquiera la sentí como real, estaba segura de que todo aquello formaba parte de un sueño, toda mi vida lo fue y que la realidad comenzó en el instante en el que me puse a andar por la arena.

Una silueta se dibujaba en lo alto de una roca. Estaba sentada mirando la inmensidad del mar. Sentí curiosidad y, en cierto modo, me alegré de no estar sola en aquel lugar. Lo único que recuerdo de aquel hombre misterioso es su mirada intensa que no tenía absolutamente nada que ver con lo físico, había algo en ella que hipnotizaba.

Lo primero que me dijo al verme fue “te estaba esperando”. Yo, que no podía apartar mi mirada de la suya, me senté a su lado y no fui capaz de decir una sola palabra, para eso ya estaba él. Me dio todas las respuestas que yo necesitaba y yo le di a él todas las preguntas que nunca se hizo.

silhouette-der-frau-beim-sonnenuntergang,-strand,-abendhimmel-202635

Precipicio

Soy egoísta. Soy una maldita egoísta. No puedo dejar que se marche, mi corazón no quiere dejarlo ir. Esta vez no es un simple “adiós”, es una eternidad sin él, sin su forma de ver la vida, su visión sobre los finales y la muerte, sin sus ansias de aprender, sus incansables esfuerzos por cambiar el mundo y sin su mirada, esa que me capturó y en la que sigo atrapada.

No puedo pedirle que se quede, no sería justo. No puedo soportar esto sin él, no estoy preparada. No puedo confesar cuanto le amo, no me atrevo. Egoísta, cobarde y llena de contradicciones, esa soy yo.

Siempre lo supe, siempre supe que amar a alguien es darle a otra persona la capacidad de poder destruirnos. Debí haberme hecho caso, pero ¿de verdad podemos evitarlo? ¿De verdad podemos huir de él? No, el amor nos hace sentirnos vivos y una vez que lo hemos encontrado, solo queremos caer por el precipicio y perdernos en su esencia.

No quiero olvidarle, significaría que estoy muerta, y no estoy preparada para aceptarlo.

abismo

Muerte

Buffy: ¿Estamos bailando?

Spike: Nunca hemos hecho otra cosa. Lo malo del baile es que no puedes parar. Todos los días te despiertas con la misma pregunta atormentándote, “¿Es hoy el día de mi muerte?” La muerte te pisa los talones, y más tarde o más temprano te alcanzará. Parte de ti la desea. No sólo para dejar de sufrir el miedo, sino porque estás enamorado de ella. La muerte es tu arte. La moldeas con tus manos todos los días. El resuello final. La mirada de paz. Parte de ti desea saber cómo es, adónde te lleva. Y te das cuenta de que ese es el secreto. No el golpe que diste, ni las patadas que erraste. Ella lo deseaba. Toda cazadora desea la muerte, incluso tú. Si has durado tanto tiempo es porque tienes lazos con el mundo: una madre, una hermana pequeña, compañeros… Todos te atan, pero es aplazar lo inevitable. Antes o después, la desearás. Y en el instante, en el instante en que eso pase yo estaré allí, me colaré, y disfrutaré de un hermoso día. La lección ha terminado.

Buffy, Cazavampiros (5×07 Ansias de amor)

5740420173_465d97a8b1_z

Libertad

La luz de la Luna iluminaba mi cara mientras estaba tumbada en medio de la nada, entre montañas y árboles, ríos y piedras, vida y muerte. Era una más en ese paisaje, encajaba a la perfección. Mis pies acariciaban la hierba mojada, mis manos sentían el suave viento y mi corazón volvía a latir de nuevo, fuerte y decidido. De repente, comenzó a llover, miré el origen de aquel evento celestial y también mi cara se empapó. Todo lo que sucedía a mi alrededor repercutía en mí con una sincronía abrumadora. Grite pero nadie me escucho. Corrí, pero mis pies no se movieron. Lloré, pero no importó. Desperté y regresé al mundo real, al mismo lugar de siempre, mismas personas y mismos sentimientos. Hace tiempo que la rutina es mi infierno personal y no puedo escapar de él ¿por qué si estoy viva me siento medio muerta? ¿Dónde está mi libertad? Supongo que la libertad es una ilusión inventada por la sociedad porque somos esclavos de aquellos que se proclaman reyes, del poder, de nuestros sentimientos y decisiones, del amor, y de la muerte.

Que no os engañen, no somos libres, pero podemos decidir si convertirnos en esclavos de nuestra vida o de la de ellos. Sin embargo, deseo volver a mi pequeño paraíso de ensueño donde yo hago las reglas.

the_way_back-wallpaper-1280x1024

Vida

– Pareces necesitar algo – dijo Destino despertando mi parte consciente.
Necesito vivir.
– ¿Cómo es eso de vivir? – me preguntó intrigado.
– Antes te hubiera dicho que el truco está en mantenerse respirando pero ahora no estoy tan segura. Vives cuando haces lo que deseas cuando lo deseas, cuando persigues tus sueños a pesar de que se te escapen de las manos continuamente, cuando experimentas momentos e instantes de felicidad en los que solo importa el momento que estás viviendo y todo lo demás es algo secundario. También vives cuando te rompen el corazón, cuando tienes miedo o te decepcionan. Creo que vivir es sentir, porque por mucho que duela es mejor sentir algo que no sentir nada.
– Parece que este viaje nos está enseñando mucho a los dos – dijo Destino mirándome de forma intensa. No esperaba mi respuesta.
– Este viaje es una tortura detrás de otra, digas lo que digas. Aprender ya no me sirve de nada. Ojalá hubiera sabido entonces todo lo que sé ahora.
– Nunca es tarde para aprender.
– Excepto cuando has muerto – respondí apartando la mirada. Destino sostuvo mi cara tiernamente con sus manos y fue nuestra perdición. Me besó hasta quedarnos sin respiración y, finalmente, contestó:
– Sigue sin ser tarde.

Libertad